martes, 10 de agosto de 2010

Para tener en cuenta

“Se hace campaña con prosa, pero se gobierna con poesía”, según el adagio político acuñado por Mario Cuomo. A ello le podemos añadir que en campaña la palabra genera polémica y debate; el discurso del candidato provoca y contrasta, destaca diferencias para resaltar las particularidades del propio mensaje. Así, el candidato prueba su fuerza, su habilidad, su valentía, los alcances de su inteligencia política.

Ya en el gobierno, la palabra de un Presidente abre caminos para el encuentro de los diferentes, se convierte en un factor de unidad nacional y en un espacio de inclusión. Desde la tribuna presidencial se demuestra madurez, mesura, capacidad de perdonar, templanza. Se demuestran, en fin, hechuras de estadista.

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